Argentina uno

La llegada fué sufrida. Primero porque cási pierdo el vuelo de Houston a Buenos Aires ya que el vuelo salió tarde de Austin; segundo porque me había ilusionado con un upgrade a clase ejecutiva que Mike Totah me trató conseguir y al final no me lo pudieron dar; tercero porque el niño sentado a mi derecha al otro lado del pasillo se vomitó varias veces mientras servían la comida; y cuarto porque la señora sentada justo a mi lado viajaba con un gato que estuvo maullando buena parte del viaje.

El taxista que me llevó del Ezeiza al apartamento de Laura Spagnolo fué muy agradable y me dió muchos consejos. También me habló pestes de Cristina Kirchner.

Laura un sol como siempre y el apartamento muy acogedor justo al lado de la Plaza San Martín, donde Jacarandas decoran el paisaje citadino con su color azul violáceo. Esa noche caminamos por la zona, transitamos la calle Florida y cenamos como reyes en el restaurante Las Lilas en Puerto Madero.

Al día siguiente (Nov. 24) viaje en bus a Santa Fé con Ceci y Felipe. Al llegar cena en el patio de la Cervecería Santa Fé con la familia y amigos de Vanessa. El minúsculo cuarto del Hotel Castelar me recordó los cuartos individuales durante retiros espirituales. El día Sábado recorrido por la ciudad y el puente colgante, y presenciar algunos juegos de un Sudamericano de Volley Playa que casualmente ocurría en el lugar. En la noche la boda en la catedral y la fiesta que estuvo supremamente divertida y se extendió hasta el amanecer. Todavía no entiendo porque nuestra mesera venía seguido a ofrecerme otra Liso pero se la llevaba de la mesa cuando me paraba a bailar a pesar de solo haberle dado un sorbo.

Luego de dos horas de sueño, a la terminal de buses para regresar a Buenos Aires. Igual que el vuelo, esta vez cási pierdo el bus, pero afortunadamente llegué justo a tiempo. Como a las 5pm estaba llegando al apartamento de mi prima Sabrina. Me dio muchísima alegría haberla visto luego de tantos años. Esa noche salimos a caminar por Recoleta y fuimos a un Festival de Jazz. Luego fuimos a cenar pizza a El Cuartito donde comimos Fugazzeta (pizza de cebolla), fainá y cerveza. Ahí me encontré con 3 amigos que estuvieron en la boda en Santa Fé. Las coincidencias de la vida a veces son asombrosas.

Noviembre 26 fue día festivo en Buenos Aires entonces pude estar todo el día con Sabrina. Caminamos por San Telmo viendo kioscos, tiendas y anticuarias donde compré una postal. Almorzamos muy rico provozzeta, bife de lomo, ensalada y chorizo. Luego me fuí solo en bus a Quilmes para tratar de ver el juego con Arsenal, pero tomé el bus 98 equivocado y terminé en medio de un vecindario de pocos amigos. Finalmente regresé frustrado al centro del Buenos Aires y terminé yendo al centro Konex para ver La Bomba del Tiempo, un delicioso show de percusión. Allí lo más divertido fue haber conocido a Pato y su galán, una pareja de Argentinos muy chéveres que me convidaron a Fernet con Coca Cola y con los que terminé metiéndome a uno de los cuartos donde guardan los instrumentos a tocar tambores con un grupo de personas. Al final regresé a casa y con Sabri tomamos otro Fernet.